Y será en equilibrio, perfecta puerta al borde, eje de la proyección atravesando líneas del tejido, aguja contra piel abierta en sangre como pilar contra la tierra húmeda sosteniendo el cuerpo. Y tú, en calma lisa, en contrapeso del reflejo destemplado, los fonemas inconexos de este loco ante el
«De la piel para dentro empieza mi exclusiva jurisdicción. Elijo yo aquello que puede o no cruzar esa frontera. Soy un estado soberano, y las lindes de mi piel me resultan mucho más sagradas que los confines políticos de cualquier país.»